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martes, 5 de agosto de 2014

Ehunmilak 2014, cuando el sueño empezó a convertirse en pesadilla

En esta crónica no voy a contar como decidí plantearme este reto/locura, ni todo lo que lo he preparado. Podéis leer cualquier post anterior, ya que desde enero, justo tras retirarme de la GR-10Extrem, todo lo que he hecho deportivamente ha ido encaminado a poder cruzar la meta en la Ehunmilak 2014 y poder cumplir ese sueño, el sueño de las 100 millas. Pero el destino es caprichoso y no quiso que lo cumpliera en Beasain...

Jueves 10 de julio, salgo de viaje hacia Beasain con un grupo de Parotets que me acogieron en su coche (Juan, Paco, Isaac y su mujer). Llegamos tarde, casi a las 23h allí, donde estaba Gorka para recogerme e ir a su casa a Plentzia (a 1 hora), para dormir y descansar. Entre el viaje, cena y charlas; casi a la 1 me acosté.

Viernes 11 de julio, como es costumbre casi todos los días de la semana, a las 6:30 despierta. Pero hoy no!!! Necesito y tengo que dormir más. Así que cierro los ojos con fuerza y me obligo a quedarme en la cama hasta casi las 9. Logro dormir un rato más, menos mal; que me esperan 2 noches en vela! (eso creía).


Tras desayunar, recoger, preparar la mochila... llegamos justos a Beasain a recoger el dorsal. El "paseíllo" para recogerlo ya demuestra lo bien que lo hace esta organización. Varias mesas, y en cada una de ellas te paran para una cosa: recogida de dorsal, toma de datos de teléfono de urgencia, revisión de material, chip, pulserita de todo incluído, vaso y camiseta!! Lo malo es que como iba acompañada de Gorka, me dieron el modelo de hombre; con lo chulas que eran las de chica con tonos fucsia!! :(




Vamos a comer al palacio de Igartza, donde nos encontramos con la expedición alicantina: Vicente Sala (mi compi de la larga), Vicente Llorca, Santi, Fernando... qué buenos recuerdos tengo de la G2H 2011 cuando hicimos el viaje juntos. 


Tras comer, vamos a descansar un poco al coche; intento dormir pero pasa el tren cada dos por tres y es complicado. Además, los nervios desde principios de la semana no me los quito! Empiezo a cambiarme sobre las 16:30, mientras Gorka va a comprar una botella de agua para rellenar el camel back. Suena el teléfono y es de la organización, que quieren hacerme unas preguntitas antes de la salida; jajaja, pues yo encantada os responderé (si tengo la cabeza en el sitio). 


Termino de prepararme la bolsa y vamos hacia la salida. Mier...!!! los bastones! Volvemos a por ellos al coche, menos mal que me he acordado!

Con Hortensia, antes de la salida


De vuelta a la salida, me encuentro a Hortensia, otra valiente (o inconsciente??) que va a salir en busca de las 100 millas. Foto y vamos hacia el "corralillo", junto con Vicente, con el cual intentaré aguantar el máximo de km en carrera.

Con Juan y Paco, "els parotets" que me acogieron en el viaje de ida
Conforme bajamos las escaleras y pisamos la zona de salida, los nervios se van esfumando. Unas preguntas de los speakers, que no me acuerdo ni que respondí; y comienza la cuenta atrás. La salida de la G2H hace 3 años fue emocionante, pero esta vez Vicente y yo teníamos los pelos de punta! Además de un nudo en la garganta de la emoción. No tengo palabras, quien quiera saber lo que se siente, que suba al País Vasco a correr.

El ritmo es alegre, aunque al girar la curva empieza la cuesta arriba. Y seguimos corriendo, a ver quién es el chulo que se para!! Los vítores continúan, las palabras de ánimo... y nadie se pone a caminar! Saludamos al grupo de la G2H que en unas horas empezarán a correr también.



 Por fin salimos de Beasain y la gente empieza a caminar. ¡Lo necesitaba! Y allá que voy a desenroscar mis bastones para ponerlos "a mi altura". Y menudo chasco me llevé cuando vi que uno de ellos estaba pasado de rosca y no había forma de fijarlo. No me pongo negativa, sino que pienso que en el avituallamiento me lo pueden arreglar con algo: alguna cinta, venda, esparadrapo... lo que sea para acabar las 100 millas! Lo malo es que para ello hay que subir buenas pendientes con sólo un bastón.  No hace calor, pero sí muchísima humedad; y tanto Vicente como yo vamos tomando las sales de 226ers para evitar rampas. Y para colmo, sobre las 19h empieza a llover. Primero no nos ponemos el chubasquero, pero después aprieta un poco más y decidimos parar a ponérnoslo. Para que a los 2' deje de llover... en fin, esto parece que va a ser así. Y el terreno está muy embarrado, con bajadas resbaladizas y en la cual, llegando al avituallamiento de Mandubia, pruebo el terreno con una buena "culada". La mochila me amortigua el golpe, porque me doy en la espalda y me asusto un poco. Me levanto, veo que no hay nada grave y continuamos patinando cuesta abajo.

Primer avituallamiento en Mandubia, km 10 en 1h42'. Allí está Gorka y entre él y un voluntario, me arreglaron el bastón; y me lavé las manos, porque estaba de barro hasta las cejas!

Continuamos, camino a Zumarraga; pasando por el monte Izazpi... pufff, cómo me costó llegar allí arriba!! Bajada cómoda, y en poco más de 3h30' llegamos a Zumarraga, segundo avituallamiento. Y entrando al pueblo, viene el momento que marcó el principio del final del sueño. Al bajar un bordillo me giro el pie, llego a notar el "crack" y cojeo unos cuantos pasos. Voy en caliente y, acostumbrada a torcerme los tobillos en casi todos los entrenos que hago por montaña, no le doy más importancia. Entramos al polideportivo donde está el avituallamiento; llego con hambre y aprovecho a comer para coger fuerzas. Me tomo un ibuprofeno para evitar la inflamación del tobillo. Están Gorka, Merche y las hijas de Vicente; y tras unas fotos, salimos para no enfriarnos mucho.

No tardamos en ponernos el frontal; pero de momento no hace falta abrigarse ya que hay un buen tramo de subida, que vamos subiendo cómodamente. Una vez alcanzamos el que parecía el punto más alto, vamos llaneando y subiendo un poco. Llueve y hay niebla; pero hay zonas donde se puede trotar. Vicente va delante, y en una "mala pata" (otra vez), me apoyo con el bastón fuera del camino y me caigo casi un metro más para abajo sobre unas zarzas. No puedo moverme porque igual me caigo más abajo (y no sé qué hay bajo!!!), y además me pincha todo! "Vicenteeeee!!!  ¡Que me he caído!" Y empecé a alumbrar con el frontal para que me encontrara. Me ayudó a salir de allí, y con lágrimas de impotencia y rabia le dije: "La Ehunmilak no va a poder conmigo!" Él me decía que hoy no era mi día; y tenía razón. Desde la salida han salido las cosas fatal, cosas que no me han pasado nunca!! Así que tenía ganas de que fueran las 00h de la noche para cambiar de día, y dejar atrás este fatídico día.

Siguiente avituallamiento, Elosua km. 29 llegamos a las 23h36', con los animadores también allí. Mientras comía, los voluntarios me llenaron el camelback y los bidones. Esta es una de las cosas que recordaba de la G2H, qué atentos!!! Seguimos camino de Madarixa, siguiente avituallamiento. Estamos repartiendo la carrera en tramos cortos de avituallamiento en avituallamiento; y vamos muy bien (quitado de mi mala suerte!). La niebla es densa, y después del susto, no corro casi nada; ya que no se ve más allá de 1 o 2 metros. Tras pasar Madarixa la lluvia aprieta, justo antes de empezar a bajar una zona bastante peligrosa por lo resbaladiza que estaba. 

Primero un tramo de hierba con bastante pendiente, después piedras que resbalan, charcos, barro... ya piso donde sea, no me preocupo de bordearlos. Esta bajada tan irregular, junto con que el efecto del ibuprofeno iba pasando; hizo que al tocar el asfalto (1km hasta el avituallamiento) empezara a dolerme. No pasa nada, en llegar a Azpeitia me tomo otro ibuprofeno; el tobillo no está casi hinchado, por lo que no debe ser nada grave.

Gorka está esperándonos allí, son las 4h40 de la mañana y llevamos 3h de margen respecto al tiempo de corte. Así que optimistas, comemos algo, bebemos y pretendemos salir. Bueno, yo pretendía salir; Vicente podía salir. Los primeros pasos tras levantarme los hice cojeando; pero creo que cuando se caliente un poco dejará de doler. Me ponen reflex en la Cruz Roja y salimos los 3 hacia fuera del pueblo. Voy caminando, esperando calentar. Pero caminando me duele mucho el tobillo, Vicente poco a poco se me va yendo y a mí poco a poco se me viene el mundo abajo... No puedo seguir así, y no dejo de llorar. Berrinche de los buenos, que luego pienso que no era para tanto; pero en aquel momento sí. 6 meses preparando esta prueba, totalmente capacitada para acabarla tanto mentalmente como físicamente (tras las sensaciones al acabar la Emmona), y se tiene que acabar así... Sin cumplir ese sueño de recorrer las 100 millas del País Vasco. 

Tanto la organización como la Cruz Roja se portaron genial conmigo, también visité el hospital de Zumarraga para comprobar que no había nada roto. El sábado estuvimos viendo y animando a corredores, siguiendo a Vicente; y el domingo emocionándome viéndolo cruzar la meta. ¡Qué grande! 

Yo decía antes de la carrera que salvo inclemencias meteorológicas o lesión, iba a acabar esta carrera. Y tuvo que ser por lesión... Ojalá el año que viene pueda volver, pero es un año entero; son muchos km, horas de entreno y sacrificio; y por motivos laborales no sé si podré dedicarme tanto a ello. 

Agradecer de nuevo a voluntarios, Cruz Roja, organización, a Vicente por aguantarme esos más de 50 km de mala suerte, a Kiko por ponérmelo fácil para entrenar, y sobre todo a Gorka por acompañarme ese intenso fin de semana. No quiero dejarme a empresas y amigos que han confiado en mi sueño; aunque no haya podido cumplirlo (aún!!!): Unión Alcoyana, Go - Trail, Running & Triatlon, Trail & Climb y 226ers.

Y sin dejarme a cada un@ de vosotr@s que me anima por facebook, por twitter, por whatsapp, y en persona!! Miles de gracias, hacéis que cada km cueste menos de recorrer! Espero pronto volverme a poner las zapas y seguir corriendo hacia mi sueño!

(Agradecer las fotos de Avernotrail, Santi, Vicente, y Juan).

martes, 8 de julio de 2014

Dudas, sensaciones, emociones, nervios.. Is the final countdown!!!

A 3 días de la carrera, qué voy a sentir!! Pues todo lo que aparece en el título de este post.

Dudas; muchas!!!


La principal es pensar cómo va a reaccionar mi cuerpo a la segunda noche sin dormir. Tal vez me encuentre eufórica (como al acabar la Emmona, que desde que me levanté el sábado hasta que me acosté el domingo transcurrieron más de 40h) y no me pueda dormir ni queriendo! ¿Será aconsejable dormir sobre 1 hora si los tiempos de corte lo permiten? Para dormir, ¿mejor sentado o acostado? En los dos avituallamientos donde hay duchas, ¿es recomendable ducharse? ¿o el cuerpo se relajará demasiado? Cambiarme de ropa sí que tengo claro que lo haré, no es plan de ir 40h con la misma muda, jejejeje.

Alimentación, creo que lo tengo bastante claro. Siempre que no haya problemas de estómago, comer lo más normal posible en los avituallamientos. Cada hora como máximo también suelo meter algo al cuerpo en forma de frutos secos o barritas energéticas naturales (226ers tiene dulces y saladas!). Según el calor y la humedad, cada hora o 2 horas tomaré una pastilla de sal. Incluso mi idea es tomar en Tolosa y Etxegarate recovery (la duda es si tomar el de natillas, que es más espeso; o el de chocolate líquido). Por tanto, este punto lo tengo bastante claro.

Sensaciones... muchísimas!! Incertidumbre las dos semanas que he pasado "tocadilla" de la rodilla, por miedo a dolor desde el principio. Por suerte, el domingo salí a correr y no noté ninguna molestia. Nervios que se manifiestan como hormiguitas en el estómago cada vez que leo algo sobre la Ehunmilak, o veo algún video de la salida. Y emoción, mucha emoción, al imaginarme cruzando la meta. Esa es la imagen que tengo en la cabeza cada vez que en alguna carrera aparecen los pensamientos negativos.





Es mucha la ilusión que he puesto en este reto, mucho el sacrificio y muy duros los entrenos. Mucha la gente que está siguiendo este sueño, incluso mucha gente a la que ni tan siquiera conozco. Mucha la gente que conozco, que quiero y aprecio que están ahí en los buenos y malos momentos: Kiko, que tanto en bici como a pie me ha acompañado muchas veces; que me ha visto sufrir y maldecir algunas cuestas, que siempre me recibe con esa sonrisa tras un duro entreno. Mi familia, que sufre casi más que yo desde la distancia. Amigos y amigas que me animan, que sé que siempre están ahí (incluso mientras están en el hospital dando a luz a su bebé). Gracias, millones de gracias! Miles de millas de gracias!




Y a nivel personal también tengo que agradecer la confianza depositada en mí de otras empresas y proyectos deportivos. Gonzalo Olcina y su equipo de Go - Trail, Running and Triathlon; que cuando le propuse el reto que tenía en mente aceptó encantado. Jesús Sánchez de 226ers, empresa alcoyana que triunfa a nivel mundial con sus productos para deportistas.




Carlos Pascual, estupendo y gran deportista, que con su tienda Trail & Climb han colaborado con este sueño, además de permirme dar una charla sobre mis historietas por las montañas. Nacho Company y la Unión Alcoyana; les presenté mi reto y apostaron por él y por mí. Y al "comando costereta" y al Trail Solidari por... ya se verá por qué ;)



Sólo me queda decir que la suerte está echada, que voy a darlo todo, que sé que hay mucha gente siguiéndome y espero no defraudar a nadie. Que voy con muchísima ilusión a Beasain a intentar cumplir mi sueño, el sueño de las 100 millas. Y que tanto lo cumpla, como si no pudiera cumplirlo, que voy a seguir buscando mis sueños. Os animo a tod@s a ir a por ellos!

miércoles, 25 de junio de 2014

Emmona Ultratrail (14-06-2014)

Si me hubieran dicho a principios de este año que iba a ser finisher de esta prueba, no me lo habría creído. Más que nada porque no pensaba inscribirme, menuda bestialidad!! ¿Tanto desnivel en "solo" 110km? Pero preparando la Ehunmilak y con ganas de ponerme a prueba, no lo dudé en cuanto vi por el FB de la Emmona que quedaban 30 dorsales para los que más prisa se dieran. Y allá que fui, inscrita en 2 minutos y aún flipando con lo que acababa de hacer... Pero me autoconvencía diciéndome a mi misma que iba a ser un gran entreno para las 100 millas.

Viernes 13 de junio, marcho hacia Villena para encontrarme con Miguel Flor y Rai, con quienes compartiré km en carretera y algunos en montaña también. Llegamos por la tarde, recogemos dorsales, asistimos a la charla de nutrición de dos grandes corredores: Teresa Nimes y Arnau Juliá bajo algunas gotas de lluvia.


Posteriormente vamos al briefing de la prueba (que tuvieron que cambiar de sitio por el chaparrón que cayó). Explicación de temas de seguridad, recorrido, previsión meteorológica... por favor que no truene!

Tras la explicación, vamos a la cena que habían preparado por 7 euros. Ensalada de pasta, pechuga de pollo, pan, bebida y de postre sandía y gelatina. Miguel y Rai se dan prisa porque quieren ver el fútbol, y yo me doy prisa para dormirme antes de que lleguen a la habitación (hay rumores de que Rai ronca un poco...).


4:45 de la mañana, suena el despertador y me levanto rápidamente. Llevo un rato medio despierta oyendo por fuera a otros corredores. Desayunamos algo rápido en la habitación, nos cambiamos y vamos hacia la salida. Yo dejo una bolsa con ropa para cambiarme en Planoles, km. 72. Nos acompaña también Juan González, de Mataró. El paseo donde dan la salida está abarrotado de gente, salimos conjuntamente los que hacen el Maratón (que no es maratón, son 48km) y los del Ultra. Se respira ilusión y nervios.


Primeros km corredores, salvo algunas subidas donde en fila de uno vamos pasando. La carrera puede dividirse en 6 km verticales de subida y bajada, aproximadamente. Y el primero lo empezamos pronto, y empezamos fuerte, unos 1300m positivos. A mitad de subida tenemos un avituallamiento con líquido y algo de fruta, yo cojo un poco de sandía (o naranja, no me acuerdo bien) y sigo subiendo. Empieza a salir el sol y las vistas son preciosas! Me encanta correr por aquí!! (Bueno, de momento, caminar, jejeje).
Llegamos a Puig Estela, primera subida vertical superada. Cresteamos un poco por una zona fácil y llega la famosa bajada resbaladiza; con una pendiente importante y llena de hierbas bajas y húmedas. Estoy casi segura que nadie pasó por allí sin caerse ni una vez, yo si no perdí la cuenta lo hice 6 veces... bien, mientras no te hagas daño era divertido.  Todos recordábamos la carrera que hay para coger un queso!



Tras esta parte de más pendiente, llegamos a una pista donde alcanzo a Miguel y ya vamos juntos hasta Pardines; primer avituallamiento sólido.
 

Son casi las 9 de la mañana y tengo algo de hambre y sed: coca-cola, sandwich, membrillo y frutos secos. Hay que coger fuerzas que viene otra buena subida y el calor aprieta. Al salir de Pardines vamos juntos Juan, Rai, Miguel y yo; pero conforme empieza a empinarse el recorrido, cada uno toma su lugar.


Primero pasamos una zona de bosques, donde se está bastante fresquito, pero hace mucha humedad y no dejo de sudar. Bebo sin parar para no deshidratarme, pero empiezo a notarme sin fuerzas. Después salimos a una zona más abierta de prado y con mayor pendiente, y me cuesta mucho subir. Miguel está muy fuerte y va delante. Casi al final de la subida me alcanza Juan pero yo estoy bajo mínimos, necesito llegar al avituallamiento y sentarme un poco a recuperar. Me he encharcado y no me entran alimentos, al igual que me pasó en la Quixote, pero lo malo es que aquí solo llevo 24km... Empiezo a pensar en negativo, acabo de empezar!!! Pronto quito ese pensamiento de la cabeza, ya que parece que llegamos arriba (donde esperaba ver el avituallamiento), pero no está. Juan que va delante me avisa que en una pequeña bajada está, así que ya veo la luz. Llego y Miguel está allí, él ya ha cogido fuerzas. Yo no tengo hambre, sólo quiero sentarme. Me trae coca-cola para recuperar y algo de agua para refrescarme la cara y la nuca. Después de un rato obligo al estómago a comer frutos secos. Llega Rai para coger fuerzas también y una vez estamos algo mejor, continuamos el camino. Miguel y Juan han tirado delante.

El siguiente objetivo es el Coll de la Marrana, siguiente punto de avituallamiento. Para ello, subimos un poco y llaneamos hacia el collado de Tres Pics; me voy encontrando mejor y puedo correr. Bajada hacia el valle de Coma de Vaca (en el refugio estuvimos hace unos años Kiko y yo en verano haciendo una travesía), y después remontamos el valle con la mirada puesta en Bastiments. Por todo el valle vamos casi en fila de uno, el ritmo es cómodo y tampoco es lento, así que voy bien. La última parte hacia el Coll de la Marrana se empina muchísimo y con la ayuda de los bastones voy subiendo bien. Aquí alcanzo a Miguel, y en el collado estamos unos minutos bebiendo y comiendo (unos croissants de chocolate que estaban de muerte). Mientras comemos vemos el Bastiments, con alguna pala de nieve aún a la vista.




Llegamos al pico y aprovechamos para hacernos un selfie, con algo de frío. Control de dorsal, llevamos casi 8 horas de carrera y 37km. A partir de aquí empieza la zona más técnica e impresionante de la carrera. Faltan ojos para ver todo lo que hay alrededor.





Empezamos a crestear hacia el pico del Freser, caminando y trepando con pies de plomo hasta el Pico del Infern (donde nos hacen subir... para nada, vamos, lo que diríamos que es una tontería!). Pero las vistas de allí son una pasada.

 

Tras coronar el Infern el terreno es algo más sencillo, pero hemos tardado más de 1h en recorrer esta zona de poco más de 1 km.
 
Seguimos encadenando picos y collados (Noucreus, Pic de l'Áliga...) y por fin la palabra mágica: ya es todo bajada hacia Nuria!! Y encima pinta muy disfrutona, y eso hago, disfrutar!
Foto de Quim Farrero de la revista Trail

Llego al punto de control en 10:15' (meta de la “Maratón”). 
 

Aquí hay avituallamiento sólido, cojo algo de ensalada de pasta, pan, membrillo, fruta, chocolate... y llamo a Kiko. Le comento que voy bien y con muchas ganas, que voy hacia el Puigmal. Al salir me encuentro con Miguel que acaba de llegar, pero ya me estoy enfriando y prefiero tirar yo.

En este punto disminuyen los participantes, unos por finalizar su maratón, y algún otro por abandono. Por lo que ya somos menos los que enfilamos la dura subida hacia el punto más alto de la carrera. De hecho, en la subida voy completamente sola; y conforme vamos subiendo y el sol va cayendo, hace más frío. Saludan unos voluntarios metidos en una tienda de campaña que no sé cómo aguantó el viento que hacía allí; yo me tuve que poner los guantes y el buff de invierno (la chaqueta hacía rato que la llevaba). Pero mientras no pares, no hay problema. A diferencia del año anterior, no subimos directamente al Puigmal, sino que ya que estamos allí, quieren que conozcamos todos los picos cercanos. Cuando estoy en el primer pico, enciendo el gps para conocer la altitud a la que estoy (lo llevo apagado todo el rato, sólo lo enciendo a ratos o en las subidas). Voy mirando el perfil (que viene en el dorsal) y la altitud que me marca en la chuletilla que me he hecho.

Aún no estoy ni a 2800m, y mirando a mi alrededor veo que el pico más alto está aún bastante lejos. “Jessi, hazte a la idea que ese es el Puigmal; si lo encontramos antes, pues mejor”. Me digo a mí misma, prefiero ponerme en el peor caso, jejeje.
Por fin el Puigmal se ve algo más cerca


Mucha zona de piedras, crestas, algún nevero... Total, que no me equivoco en nada! Tras 3'5 horas desde haber salido de Nuria, y solamente habiendo recorrido 10km, veo la cruz que indica que estamos en el Puigmal y a 3 voluntarios en el control de paso. Una de las voluntarias muy alegre con una florecilla me ofrecía un chupito de cerveza, desde luego, iba a estar fresquita! Se agradece el recibimiento y el ofrecimiento, pero mi cuerpo no está ni para una gota de alcohol! Bajada algo técnica al principio y luego un poco más suave hasta llegar a Fontalba (tardo casi 1 hora en bajar esta zona de casi 1000m negativos). Este avituallamiento está dentro de una carpa, donde los voluntarios se ven obligados a estar aguantándola porque literalmente, se volaba. Tengo hambre (hace 4 horas que comí algo), así que un par de sandwiches y unos cuantos trozos de... tortilla de patata!!! Nunca había comido una que me supiera tan bien! Recién abierta del envasado al vacío, fría, y con mis manos sucias... deliciosa! Hablo con Kiko, llevo desde el km 25 con un ligero dolor de rodilla y no se va; aunque tampoco va a más. Le digo que he decidido que si al llegar a Planoles me duele más (me queda casi otros 1000m de bajada), me quedo allí. No quiero tomar nada que enmascare el dolor, si el cuerpo avisa es por algo, y esta no es mi carrera objetivo. Me dice que hago lo correcto, y que cuando llegue a Planoles le avise. Son unos 10 km, primero llaneamos bastante (con algunas pequeñas subidas), una bajada algo más larga hasta cruzar el río por un puente. Ahora viene un trozo de subida y nos adentramos en una zona boscosa, por lo que me pongo el frontal. Prácticamente voy sola todo el rato, aunque nos vamos alcanzando algunos corredores. Última bajada más larga hasta Planoles, llegamos al pueblo y callejeamos un poco hasta dar con el polideportivo. Bien, ya llevamos 72 km y 17 horas y la rodilla no ha dado más guerra!!

Avituallamiento de Planoles

En este punto de control está la bolsa que he dejado esta mañana con ropa limpia. Voy planificándome antes de llegar. Para no relajarme demasiado, ceno de pie algunas tostadas con tomate, salchichón, membrillo... mientras hablo con Kiko. Le digo que estoy fuerte y con ganas de seguir, y él me apoya desde la distancia; aunque me dice que intente ir con Miguel durante la noche. Los voluntarios y voluntarias en este punto encantadores (no tengo queja en ninguno de los demás, eh?). Me cambio de ropa, lleno bidones, me hago medio café con leche (no había azúcar!!), y tras casi 1 hora allí esperando a ver si llega Miguel, decido salir. En la salida me encuentro con Lluis y su equipo, acaban de llegar. Les pregunto que cómo van, y me dicen que bien; así que me despido hasta el próximo avituallamiento (o antes si me cogen).



En el control antes de salir revisan que llevemos el material mínimo obligatorio, son las 12 de la noche y vamos a subir a una altitud de 2000m, con mucho viento. Yo lo llevo todo, y algo asustada, lo llevo casi todo puesto... qué bestia soy. Empieza una subida por una senda cerrada, muy empinada; y empiezo a sudar de lo lindo. Voy quitándome el buff, los guantes, me abro el goretex... pero me han asustado tanto bajo, que no me atrevo a quitármelo!! Me alcanza un chico, y le digo si quiere pasar; que va mejor que yo. Dice que mejor si vamos juntos, si no me importa, y yo lo agradezco. Hablando y en compañía las horas con frontal pasan más rápidas. Juanlu, que viene muchísimo a entrenar por la zona, así que se lo conoce bastante bien. Tras la fuerte subida del principio, seguimos subiendo ya por prado abierto pero con menos pendiente. El viento pega fuerte y nos abrigamos antes de llegar al punto más alto. Bajada cómoda hacia el refugio de Prats, donde hay otro avituallamiento. Bebemos y comemos algo, y nos alcanza una pareja mixta, con Gemma que también coincidimos en el UT de les Fonts. Al llegar a Campelles empieza otra bajada técnica y resbaladiza que acaba en Ribes de Freser. Son las 4 de la mañana cuando pisamos sus calles y nos encaminamos hacia el pabellón donde está el punto de control (nos perdemos un poco antes de llegar). No tengo hambre, así que me hago un café con leche (aquí sí que había azúcar!!), y Juanlu se toma un caldo. Llegan Lluís y sus amigos, uno de ellos un poco tocado, pero que con un poco de descanso será finisher. Estamos en el km 89, “sólo” faltan 20 km y 1000m de subida. Sin relajarnos demasiado salimos de allí, con ganas de coronar el Taga y correr por sus faldas hacia Sant Joan de les Abadesses. Pero para ello aún habían de pasar unas cuantas horas.

La subida comienza por pista, bastante suave, donde vamos caminando. Casi cuando empieza a amanecer llegamos al prado donde aquí ya no hay piedad y nos lleva hacia la cima lo más directo posible (con la mayor pendiente también, claro). Guardo el frontal, qué alivio!


Las luces del amanecer alrededor dejan unos colores preciosos... es la segunda vez que veo amanecer hoy!!! (claro, para mí he empezado la carrera esta mañana, aunque realmente fue ayer). Conforme ascendemos y se hace más de día el viento es más frío y más fuerte. No saltaba ni corría para que el viento no me llevara, y no es broma; yo hacía fuerza con las piernas hacia el suelo!!! Juanlu va delante avisándome de lo que falta, creo que me dijo que este año ya ha subido unas 12 veces al Taga y aún le faltan unas cuantas más; así que casi lo puede hacer con los ojos cerrados. Una vez llegamos al pico, no se puede ni estar allí y encaramos la bajada.
 
Paramos en una ladera a que Irina nos hiciera una foto (otra campeona) y corriendo hacia el avituallamiento del Coll de Jou, unos 400m más abajo y mucho más resguardado. Son las 7 de la mañana aproximadamente cuando llego. Tengo hambre (qué raro! No he parado de comer!!! jejeje), así que a comer y a seguir corriendo. Poco más de 13 km quedan hasta meta y yo ya llevo las pilas puestas. Primero una bajada por asfalto donde quiero (y puedo) correr, así que me despido de Juanlu que prefiere reservarse para las zonas de senda.

Sigo la carretera y no sé en qué punto las señales se desvían hacia un sendero. No me doy cuenta, así que me extraño de no ver marcas por donde voy. Miro hacia todos los lados y veo que van varias marcas por la izquierda (vienen de atrás). Bajo un margen para coger el sendero y empiezo a seguirlo. Pero no estoy del todo segura que sea por aquí... y equivocarme en los últimos km no me apetece nada!! Dudo en si las marcas serán las de la mañana (realmente las del día anterior), pero intento situarme y creo que por ahí no subimos. Aunque la mente no está del todo lúcida y sigo dudando. “Las marcas tienen reflectante, y en la salida era de día, así que la única razón que hay es que sea por aquí el camino hacia meta”. Me auto-convenzo, pero queda la pequeña duda!! Me paro y miro las huellas de las zapatillas (llegar hasta ese extremo!!!), a ver hacia donde están encaradas. Vale, voy bien. Llego a un punto donde salgo a la carretera para cruzarla y justo pasa un coche. Para, baja la ventanilla y me dice: “vas mal, te has perdido”. Vaya, lo que me faltaba para estar más segura... “pero voy siguiendo las señales!”. Y se las enseño y me dice que continúe, que voy bien. Bueno, pues ya sea lo que sea; pongo el acelerador y lo doy todo bajando. Eso creía yo, que era todo bajada; habían unos cuantos repechones! Con los bastones impulsándome, consigo subir corriendo hasta estos trozos en subida. ¡¡Estoy flipando!! Lo que hace la mente! Paso por el último avituallamiento líquido, y pregunto si hay punto de control de dorsal. Me dicen que no, así que ni paro. Menuda bajada por senda más divertida, estoy disfrutando muchísimo!! Otro tramo de subida y llaneo... No veo nunca Sant Joan!!! Me llama Kiko por teléfono: “Debo de estar a un par de km, ya lo tengo!!!”. Me da ánimos y la enhorabuena y continúo corriendo. Por fin veo el pueblo, llegamos a una especie de vía verde llana, y no paro de correr. Adelanto a algunos corredores que van caminando ¡¡Ya lo tenemos!! les grito. Y sí, ya lo teníamos. Subida por el puente por donde 27h antes habíamos salido y encaramos la meta. Hay poca gente por la calle, pero aplauden con fuerza. Me empiezo a emocionar, y no quiero llorar. Trago saliva. Última curva y cruzo la meta... síiiiii!!!!! Conseguido! 26H58'57''
Sensaciones muy dispares: emoción, tristeza al no ver a nadie conocido en meta, algo de desamparo por parte de la organización... y el wasap que empieza a sonar. La Kuadrilla me estaba siguiendo, Esteban también, Chiqui, Raquel y Lore... llamo a Kiko y le digo que ya estoy aquí!!! Aunque Kiko me dijo luego que ya no estaba tan eufórica como unos km antes de meta, me relajé un poco. Recojo la camiseta y la bolsa, y aparecen Miguel y Rai. Ambos habían terminado su Emmona en Planoles; Miguel por la rodilla y Rai por solidaridad. Me dan la enhorabuena y me acompañan al hostal por si quiero descansar y dormir algo. ¡¡¡Si no tengo sueño!!! Me ducho y vamos a desayunar un zumo, tostadas y un cola-cao (soy incapaz de tomar las butifarres que dan en meta a estas horas).

Recogemos todo el equipaje, cargamos la furgona y vamos hacia la zona de meta a hacerme una foto con el escudo de la Emmona. Ahora sí que hay mucha gente entrando a meta, algunos con los que tanto Rai como Miguel habían compartido km, así que estaban algo desanimados.

Vi que había quedado 6ª de mi categoría y 8ª de la general, así que tras algunas fotos nos subimos de vuelta hacia casa. Por el camino, una chica que entró detrás de mi me avisa de que no recogí el trofeo de 3ª sénior (las 3 primeras se llevaban trofeo de absolutas, y las 3 de detrás el de sénior). Qué rabiaaaaa!!!! Pero contentísima con lo que había conseguido, es algo que me da mucha más seguridad de cara a la Ehunmilak.

Emmona Ultra Trail, 100% recomendable a amantes de la montaña, de la alta montaña. Por lo menos una vez hay que hacerla, pero es durísima. Yo acabé pensando que si volvía era para hacer la maratón, que ya es bastante. Pero ya estoy pensando que repetir no estaría mal... pero en unos años, jejej.

Enhorabuena a la organización, sobre todo en temas de seguridad estuvieron impecables bajo mi punto de vista. Recorrido espectacular (seguro que no se quedó ninguna cima por subir???), y duro; que parece que es lo que busquemos. Los voluntarios también estuvieron de 10, muy atentos y expuestos a las condiciones climatológicas de viento y frío, que aguantaron con humor. Y por último, felicitar a cada uno de los participantes que estaban en la salida de esta prueba, tanto de la maratón como de la Ultra. Tela, tela...

(Fotos de Miguel Flor, Juanlu Morales, Revista Trail, NacioMuntanya.cat, elnou.cat y Sportfoto)

miércoles, 11 de junio de 2014

Quixote Legend 2014... la leyenda continúa!

Segunda edición de la Quixote Legend, con lo bien que lo pasé el año pasado no podía dejar de ir. Poco a poco se van apuntando más amigos, conocidos y desconocidos hasta la fecha. Todos con ilusión, emoción y algo de incertidumbre; nos encontramos en Alcaraz el jueves a recoger dorsales. Dorsales, bolsa gigante para transportar el material de pueblo a pueblo, camiseta técnica y pulsera de todo incluido. Con esto, nos disponemos a cenar. Tenemos que esperar bastante rato, somos casi 200 corredores más voluntarios, organización... aprovechamos la cola para saludar a unos y a otros; nuevos y veteranos en la experiencia. El año pasado éramos cerca de 80 personas, por lo que casi nos pudimos conocer todos. De ellos, sólo 4 chicas nos atrevimos en aquella ocasión; pero hoy la alegría es ver a unas 20!! Además con gran nivel: Inma Tonda, Ester Sánchez, Xari Adrián, Yolanda Valiente...  son las que encabezaban mi lista de favoritas. Mejor, este año sin presiones, que lo que busco es un buen entreno de cara a la Ehunmilak.


 Dormimos en el pabellón, algo menos de lo deseado, ya que al igual que el año pasado, hay gente que antes de las 6 de la mañana ya está despierta (más de 3 horas antes de que empiece la carrera) y sin respetar a los que estamos descansando aún. Intento dormir algo más que el día es largo.

Alcaraz - Yeste

Tras el desayuno, nos dirigimos a la salida en la plaza de Alcaraz. Más saludos y fotos, palabras motivadoras por parte de Jaime www.espiquer.com y todos a tope costera abajo. Recordaba esta etapa con kilómetros de pista, sobre todo al principio. El año pasado iba más conservadora y menos entrenada, y caminé bastante; pero este año fui a probarme desde el principio, con lo que intenté trotar hasta el km 16 que empezó la subida más fuerte. Mi ritmo es tranquilo pero continuo, diésel, como bromeábamos con Juan Nieto y Miguel Flor. 


Sin darnos cuenta nos plantamos en el primer avituallamiento. Lo tomo con tranquilidad que ya tenía hambre y no he comido nada desde el desayuno, solamente he ido bebiendo energy drink y agua. Refresco de cola, frutos secos, algo de fruta y pan con crema de chocolate. Con esto ya tengo fuerzas para afrontar el  pico de la Almenara, donde Samuel está esperando y animando; registrando los dorsales. Cresteamos y subimos al siguiente pico, para luego coger una bajada primero algo técnica y luego menos, pero con bastante pendiente. Volvemos a coger una pista, esta vez en bajada y con 2 km menos que el año anterior. Desemboca en el pantano, y tras esto otra subida donde las fuerzas empiezan a flaquear. Hace bastante calor y no paro de beber, con lo que la barriga la tengo algo encharcada. Siguiente subida por pista, que pasa cerca de una fuente donde paro a refrescarme. Estos km por pista los hago gran parte caminando, y coincido con Jose Miguel de A To Trapo. Los km van pasando y no me entra ningún alimento, aunque tengo pocas fuerzas. El avituallamiento está cerca, con lo que prefiero llegar allí e intentar recuperarme allí. El camino se hace largo, paro en los ríos a mojarme la cara y cuello. Cada vez con menos fuerzas, pienso en quedarme en el km 36 (2º avituallamiento), y mañana será otro día. Por fin llego, los voluntarios me ofrecen sentarme a la sombra en la furgoneta y me traen Cola con cubitos, frutos secos, membrillo (jugándose la vida, ya que estaba lleno de avispas!). También me tiran agua por la cabeza, vamos que me tratan de lujo. Los corredores van llegando y saliendo, pero yo sigo descansando y cogiendo fuerzas. Sé lo que queda y quiero estar bien. Finalmente, me pongo en marcha, creo que estoy mejor. 4Km de subida y 7 de bajada. Aunque la subida se las trae... Subo cómoda, y cuando menos me lo espero ya estoy coronando el pico de la Sarga. En este punto alcanzo a otros participantes que habían salido antes que yo, me animan y se sorprenden. La bajada recuerdo que es disfrutona, y eso hago... disfrutarrrrr!!!!

 Tras 7h17' cruzo la meta en Villaverde de Guadalimar, 55' menos que el año pasado, contentísima! Espero mañana no pagarlo!



Primero que nada me siento a comer, Rafa, Carlos Pascual, Nando y Jorge están comiendo también; y aprovechamos a comentar la jugada. Demasiada pista tiene esta etapa, y creo que nos acordamos todos de Rafa ya que nos había dicho que odiaba la pista, jejeje. Tras comer algo, ducha (fría) y a estirar, relajarse y hablar con unos y con otros. Y pedirle una foto a los tarahumaras que estaban también corriendo allí. Silvino se hizo la foto, pero Arnulfo no quiso levantarse de la silla! (demasiado cansado??).


Cenamos pronto y sobre las 22h ya me metí en el saco, que el día había sido duro, no sin antes tomarme las “natillas” de 226ers como postre.

Villaverde de Guadalimar - Yeste

Pude descansar bastante bien, dormimos al aire libre y ha hecho menos frío que en 2013. Aunque la gente vuelve a ser demasiado madrugadora y aún de noche ya están levantándose. No quiero que se me haga tarde, así que recojo la tienda antes de ir a desayunar (a partir de 6:15). Y no sé como lo hago, pero se me hace tarde!! Hablo con Kiko por teléfono unos minutos antes de la salida, y cuando estoy llegando a ella me doy cuenta que he olvidado los bastones. Me vuelvo corriendo y los cojo, y corriendo voy hacia la salida, para ir calentando!! Oigo que llaman a las féminas para hacerse una foto todas, pero no llego a tiempo! Menos mal que la organización oyó mis peticiones y la repetimos el último día ;) 

Cuando dan la salida voy a apretar el crono y... mier...!! Se me ha olvidado el gps! Pues ahora no voy a volver, así que tendré que hacerme el ánimo. Me ayuda mucho psicológicamente saber sobre todo la altitud a la que estoy en las subidas, ya que mentalmente me voy animando: “sólo quedan 500m de subida, 400, 100!!!”. Me tocará preguntar a la gente como vamos. Las piernas las noto bien, esta etapa es la más larga, aunque unos km menos que el año anterior.

Primeros km de subida, llaneamos un poco y cogemos una carretera donde coincido un buen rato con Miguel Flor, al igual que el año pasado. Pasamos a la senda y a una zona de mayor pendiente donde tiro delante para llevar mi ritmo. Cuando salimos de la zona arbolada las vistas son alucinantes, un prado inmenso por delante y muchas montañas a nuestra espalda. No hay que dudar en perder unos segundos en admirar el paisaje. Y llegamos al bosque de robles, parece que estemos en un cuento de hadas y que vaya a salir algún dibujo animado por allí. Lo recordaba precioso, y así seguía. Tras coronar, llega una bajada donde disfruto bastante; voy encontrándome con gente a la que adelanto y me adelantan, y siempre conversas algo con unos y con otros. Es lo mejor de este deporte.

Km. 24 y llego al avituallamiento. Cojo fuerzas que sé lo que viene, aunque a diferencia del año anterior, el calor nos respeta. De hecho, se preveían lluvias a partir de las 12… y son las 12!  Empieza el km vertical, y a los pocos minutos de salir del avituallamiento, empieza a chispear. Subida, subida, subida… y cada vez lloviendo algo más, y haciendo más frío. Tras pasar el puesto de Protección Civil (dejamos ya la pista), empieza a tronar también. Eso sí que me da más miedo… pero de momento se oye lejos. Seguimos subiendo la última parte (queda algo menos de 400+ positivos), y a mitad subida paro a ponerme el chubasquero. Esto no parece que vaya a parar. Y no me equivoco!! Lluvia, viento, frío y granizo nos recibían en el Mentiras. Todo esto, y Samuel, que estaba anotando dorsales en el pico. ¡Con lo que estaba cayendo! Gracias Samuel!!

Estaba todo mojado, y los primeros km de bajada son muy técnicos, así que no me la juego y voy con pies de plomo en la bajada. No quiero ningún esguince que el objetivo de la temporada ya lo tenemos cerca. Tras la bajada técnica viene un buen tramo de pista donde aprovechamos para practicar patinaje “sobre barro”. Así que en este tramo tampoco se puede correr mucho. Pasan los km (aunque sea lento) y llego al 2º avituallamiento en la aldea de Arguellite. Al estar lloviendo, el avituallamiento está refugiado en una casa de ladrillos. Voluntarios y personas del pueblo nos ofrecen comida y algo de beber, hasta manzanilla caliente recién hecha (si no recuerdo mal). Son casi las 3 de la tarde, faltan unos 14 km de carrera, pero con nuevo recorrido.

Primera subida más “cómoda” que el año anterior, y contando que no hace calor, lo llevo bastante bien. Me alcanzan una pareja de hermanos de Murcia, que tanto ayer como hoy hemos ido coincidiendo en el recorrido; y otro chico de Albacete, y se hace más ameno. Pasamos por un avituallamiento líquido y con fruta inesperado (de la carrera corta) y bajamos un poco hasta el fondo del barranco. Subimos primero por senda, hasta alcanzar lo que casi podríamos denominar “pared”. Pero es divertida la subida, pese a llevar tantas horas y km en las piernas. Ha dejado de llover, y no tardamos mucho en superar estos últimos 400m de desnivel positivo que tenemos este año de regalo. Una vez arriba, y notándome con fuerzas para bajar, tiro delante y disfruto de la bajada. A diferencia del año anterior, llegamos a Yeste por arriba, así que no hay esa subidita del final. ¿O sí? Los últimos metros de carrera son cuesta arriba, pero oyendo al Espiquer y con los ánimos de la gente, lo subo todo corriendo. Y con una sonrisa! Allí estaba Ana (avernotrail.com) para inmortalizar el momento. 9h51’, más de 1h menos que el año pasado! ¡¡Contentísima es poco!!  Hay un autobús para llevarnos al pabellón, y aunque después de correr 57km me daba un poco de vergüenza cogerlo (estará a un par de km), lo cojo con el resto de corredores para llegar allí antes y ver a los demás qué tal les ha ido.

Tras la ducha, merienda sobre las 18:30-19h. Estiramientos, recibir a algunos corredores, charlar con los que hacía tiempo que habían llegado, y sobre las 21h a cenar! Me da la impresión que estos días lo único que hago es comer, correr y dormir (esto poco, la verdad).

Vuelve a amanecer (ah, no; aún sigue siendo de noche), pero ya hay gente en pie, cantando… Así que me levanto pronto, salgo a ver qué día hace y está amaneciendo (ahora sí). Desayuno, preparar mochilas, y se las damos a Jorge que al no correr, nos esperará en Riópar para salir hacia Alcoy en cuanto acabemos.

Yeste – Riópar

Vamos en autobús hacia la salida, y allí hay ya muchísima gente; los que vienen a correr sólo esta carrera. 



Entre ellos, Oscar y David, que hacían pareja masculina (por cierto, 1º de la categoría y 2º y 3º de la general, ahí queda eso); y Emili Sellés acompañado de Nuria (Emili quedó 2º sénior).







Al entrar al corralillo, Carme (una chica de Girona) y yo nos hacemos una foto, me comentó que estaba allí corriendo porque leyó mi crónica el año pasado; qué alegría!!!  
Por lo menos 3 ó 4 personas me lo comentaron, así que me alegro que leerme les animara a hacer leyenda ;-)


Foto de chicas de la QTRS (esta vez síq que llego! y fotografia2xJavi.es (fotógrafo oficial), y dan la salida. 


Por cortesía y por respeto, los participantes de las 3 etapas estábamos delante, pero yo prefiero detrás. Los demás vienen muy frescos!! Empiezo a correr y uffff!! Cómo duelen las piernas! Me pongo a trotar y a impulsarme con los bastones para no cargar tanto las piernas. Esto va a ser largo… Pues paciencia, y si no se puede correr, a caminar! A partir del km 8 hay una subida continua hasta el km 16, y luego bajada por pista hasta el avituallamiento en Collado Tornero. Aquí nos encontramos muchísima gente, qué diferencia del año pasado. Menos mal que hay comida de sobra, que ya llegaba con hambre. Parece que cargo las pilas y puedo ir a buen ritmo, menos mal! Siguiente subida hacia el Pico Argel, con un descanso a mitad de subida por un prado con algunas piedras que recuerda a zonas pirenaicas. Otra subida más técnica y con más pendiente para alcanzar el punto más alto de hoy, y luego bajada técnica y de pista que nos llevan a la zona del nacimiento del Río Mundo. En esta parte hay bastante gente animando, y me noto fuerte, así que corro casi todo el llano y las pistas con falso llano. Avituallamiento en km 39 aproximadamente, y un grupito de 6 ó 7 tiramos hacia el Padroncillo. Yo con que me hayan quitado los pinos que nos tocó saltar el año pasado, me conformo. Y no nos los hicieron saltar. Hacemos cumbre y empezamos la zona más técnica me atrevería a decir de todas las etapas. Buen cresteo hasta que alcanzamos una pista, senda y último tramo de pista que nos conduce a Riópar. Esto ya me lo conozco! Miro el reloj (esta vez sí que lo he cogido), y veo que llevo 7h40’ más o menos… jo, pues eso es bastante menos tiempo que el año pasado. ¿Podré bajar de 8h? (esos retos absurdos que te marcas para hacer menos monótona la carrera y acabar exprimiéndote). Pues voy a intentarlo! Y voy corriendo “rápido” para mi y para los km que llevo ya, sobre 6’-6’30’’/km.

Entro a Riópar, veo a Oscar y David que iban al coche, empiezo a chillarles: eeehhhh!!! Que ya estoy aquí! Y pongo el turbo (y eso que es falso llano, jejeje).


 Entrada a meta emocionante (esta vez me contuve y no lloré), pero estaba feliz!! Leyenda una vez más! Y además con mucha mejoría respecto el pasado año; acabé esta etapa con 1’5h menos. El entreno que estoy llevando con el equipo de Go – Trail, Running y Triathlon da sus frutos.

Comparando ritmos del año anterior a este, en la que el recorrido prácticamente no se ha modificado nada, veo que he sido más constante; que los primeros km de subida que me parecía que iba lenta, iba más lenta que el año pasado. Y que en los avituallamientos no me he parado tanto.


Voy a comer antes de ducharme, no son aún las 4 de la tarde, así que buena hora! Están comiendo también Rafa y Nando, que hoy han ido juntos y hacía una media hora que habían llegado. Carlos hace casi 3 horas que está por aquí (tiene la comida en los pies ya), y Jorge, el chófer espontáneo también ha comido ya. Tras eso me voy a la ducha y cuando nos reencontramos miro las clasificaciones… he quedado 3ª sénior!!! Oleeee!!! No me lo esperaba, de la general he quedado 7ª, pero en mi categoría sí que comparto podium con dos chicas a las que admiro muchísimo y son auténticas máquinas: Xari Adrián y Esther Sanchez. Qué lujo! 

Así que salimos un poco más tarde de Riópar hacia Alcoy pero cargados con un trofeo, bolsa, camiseta, tienda de campaña… y un buen puñado de anécdotas y retos cumplidos.



Dar las gracias a la organización por contar conmigo, a voluntarios, fotógrafos, corredores, público en general... ¿¿¿El año que viene más???