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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cavalls del Vent (12-06-2010)


¡Recordando una prueba que me marcó y donde conocí a muchísima buena gente!

Cuando vi la que se estaba montando en el foro Tierra Vertical para hacer esta travesía, se me empezaron a poner los dientes largos… pero claro, no sabía cómo respondería mi cuerpo, aún no había corrido la Mitja Lluna y además, cuando vas con tanta gente no me gusta que me tengan que esperar… y es lo habitual, porque yo voy lenta, pero segura!! jejeje Total, que animado por Rubén hice la inscripción y ya no había marcha atrás…


Llega el día D y la hora H (una hora H demasiado temprana para mí…). La idea es salir pronto para llegar allí a comer, y dormir la siesta en el refugio. Pues bien, llegar a comer, llegamos, pero al refugio a descansar no… Un diluvio nos impidió subir al refugio a la hora prevista, así que hubo que apañarse como pudimos los 4 en el coche (Rubén, Lolo, Rúben y yo)… total, que ni siesta ni ná! Mare lo que me espera esta noche…






















Sobre las 7 llegamos al refugio, saludamos al grupo de los vascos que ya estaban allí, muy majos! Nos cambiamos de ropa, y va llegando gente. Saludos a todos, gente nueva (conocida sólo por el foro…), y a cenar!!! La salida está prevista para las 00:00h, pero antes de las 23h estamos todos listos, y decidimos salir a esa hora.




 Una foto de las casi 40 personas que somos… y en marcha!! El primer tramo es de bajada, pero por la lluvia y el barro que hay es bastante peligrosa, y más de un resbalón hay. Llegamos al primer refugio, sellamos el forfait y continuamos. Aquí el grupo de los vascos tira p’alante, pero aún es subida y somos precavidos. Vamos en grupo, subiendo a ritmo, pero noto que me duermo… se me cierran los ojos!! Necesito movimiento para despertarme!! Por suerte, llega una bajada y decidimos trotar un poco. No se apunta nadie más, así que los cuatro aperitos tiramos p’abajo siguiendo a la Jefa (alias Jessi, jeje). Pillamos a los vascos, y nos aconsejan coger agua en una finca porque “en 5 horas no hay agua”. Joer, pues menos mal… porque aquí empezamos a subir “Els Empedrats” y llevar el bañador puesto habría sido una buena idea (sin contar con que estábamos a 6-7ºC…). Vamos cruzando un torrente de lado a lado. En los primeros cruces hacemos peripecias para no tocar el agua, y llegamos al otro lado contentos y satisfechos… jejeje qué ilusos… porque un poco más arriba el paso sobre piedras es imposible, y es más rápido pasar por dentro del agua… así que a mojarse se ha dicho!! ¡Qué bien! No llevamos ni 4 horas de carrera, y ya estamos mojaditos! Esto pinta bien :D




Después de subir un buen rato, llegamos al segundo refugio, sellamos y p’abajo. Luego llega la subida estrella de la jornada. Empieza a amanecer, y Lolo decide que es hora de dormir… jejeje Despierta, que ya es de día!! Llevamos casi 7 horas, y el cuerpo lo nota. En el refugio de Rebost, son las 7 de la mañana, y decidimos descansar unos minutos, comer un bocadillo y hacernos un café con leche. Salimos de allí con las pilas cargadas, y afrontamos la maravillosa-durísima-inacabable subida al Niu de l’Àliga. 


Logramos subir sin parar demasiado, a buen ritmo, y sobre las 9 llegamos al refugio… Los vascos están desayunando, aprovechan para descansar ya que hay un cartel que dice que están abriendo el telesilla, y que volverán pronto… ¿Cómo? ¿Y el cuño? Eso no se hace… total, que Ben (alias el Rúben) consigue encontrarlo, sellamos todos y para abajo. Menuda bajadita!! Hace mucho frío, y hay algunas zonas muy técnicas… vamos, de poner el culo en el suelo para evitar despeñarse!!




Llegar al siguiente refugio se hace muy pesado, tardamos casi 4 horas, por lo menos no hace calor, la temperatura es muy buena. Llegando a Serrat de les Esposes, decidimos que nos vamos a sentar y comer tranquilamente… esto funciona así; sin gasolina, ni p’alante ni p’atrás… así que nos jalamos cada uno un bocata de tortilla con queso… riquísimo!!! Va llegando más gente, los vascos, los del grupo sub 24h (que han decidido trotar un poco, para que no sea interminable…). Tras media horita de descanso, tomamos la delantera, con el resto del grupo pisándonos los talones… esto es pique sano, y ayuda a motivarnos. Al grito de “tira Jessi, que vienen los vascos!!”, íbamos corriendo en algunos tramos, ya que las piernas lo permitían.


El siguiente refugio llega pronto, en 1 hora estamos allí. Sellamos y seguimos a afrontar “Una subida corta y muy dura, y una larga y menos dura” (según palabras de los vascos), que era el desnivel positivo que quedaba para terminar la travesía. Pues vamos a ello. Otra vez por en medio de un río, encaramos la subida mientras pienso que espero que esta sea la dura, porque si no, cómo será la otra… pues no, resulta que cuando llegamos a lo que creíamos el fin, nuestro amigo Lolo dice su estupenda frase: ¿Creíais que esto había terminado? Pues no!!! Ale, a seguir subiendo, y subiendo… Definitivamente, esta era la subida larga y menos dura… pufff, lo que nos espera!!! 


Tras esta subida, llegamos a llanear por una pedrera, y comenzamos a bajar. De lejos vemos a gente del grupo por detrás y a otros que venían corriendo… ¡El grupo de sub16h! Habían salido 5 horas después que nosotros y estaban a punto de pillarnos… Así que para picarnos un poco más, apretamos en la bajada, por la pedrera, el prado… y no consiguen pillarnos hasta el siguiente refugio!! Allí los saludamos, y nos damos ánimos mutuamente. Ahora sí que sí, queda la última subida corta y dura… Bueno, eso de corta habría que verlo, porque es casi 1 hora sin parar de subir, un desnivel de 500 m. A mitad de subida empieza a llover y un trueno que se oye muy cerca, hace que suba más rápido para empezar a bajar cuanto antes!! (según los consejos de Rubén, cuanto antes lleguemos, antes bajamos y evitamos el peligro). Que eso de que me parta un rayo no me apetece nada!!!



 

Creíamos que después de la subida ya era todo para abajo, pero no es así, llaneamos bastante, con ligeras subidas, hasta llegar al prado que nos lleva a la pista donde terminará la travesía. Esta pista es bastante larga, unos 8 km, y para que no se haga más pesado, vamos trotando casi todo el rato. ¡¡Increíble!! Después de 70 km mis piernas me permiten correr! Subimos al refugio, y sellamos en la última casilla del forfait… lo conseguimos!!! Después de 21h y 28 minutos, terminamos Cavalls del Vent!!

Van llegando más foreros, todos bajamos los tiempos previstos… Una duchita, a cenar y a dormir… que el domingo a las 7 de la mañana se levanta todo el mundo!! ¿Es preciso? Que estuve casi 40 horas sin dormir… pero estamos en un refugio de montaña, no en un hotel!! jejeje Desayunamos y vamos a por el coche… no sin antes hacernos la fotico de los 4 aperitos que hemos terminado la travesía!! Gracias a los 3 por hacer que me lo pasara tan bien, aun con esos malos momentos que pasamos todos… Un 10 para esta travesía!!

viernes, 12 de septiembre de 2014

1ª maratón femenina 800 dukado (Sumbilla, Navarra)

Creo que a todos los que he dicho que ido a Navarra a correr una carrera sábado y volver domingo, me han mirado con cara rara. Fueron 18 horas de coche en total, casi 2000 km, para estar allí menos de 24h. Pero "la vida es eso que pasa mientras haces otros planes" y no quiero quedarme observando cómo pasa la vida. Así que "lío" a Noelia y a Gloria, y en Sumbilla nos plantamos el sábado a las 18:30 para una carrera especial. Sí, porque era la primera carrera de montaña exclusivamente femenina. ¿Y por qué? Porque hay muchas mujeres que no corren por miedo a quedar muy detrás de los hombres, porque las mujeres anteponen todo lo demás al deporte, porque hace falta que nos valoremos más... y por muchas más razones que se describen en la web de la prueba 800 dukado, y que en la charla que acudimos nos contaron.

Salimos del coche, en el camping Ariztigain, con unas vistas preciosas; esperando un poco de fresquito. Y pufff, menudo calor empalagoso que hacía. Montamos la tienda rápidamente y bajamos a Sumbilla en busca de los dorsales. 

Nada más aparcar, nos encontramos con Ana, que acababa de llegar también. Cogemos dorsales, y hacia la charla en San Esteban. Allí están las grandes deportistas Ana Casares y Oihana Kortazar. La verdad es que a Ana la he seguido poco deportivamente, al hacer sobre todo triatlón estoy más desconectada. Pero a Oihana sí que la he seguido y la admiro muchísimo. Ambas cuentan sus experiencias como mamás y deportistas de élite; cómo llevaron el embarazo, la vuelta a los entrenos... y como recuperarse de ese "siniestro total" que te deja el cuerpo tras el embarazo (palabras de Oihana).


Tras la charla, un pequeño lunch donde aprovecho (entre albóndiga y croqueta) a pedirle una foto a Oihana y comentar con ella algunas cosas. Cenamos en el restaurante del camping (100% recomendable) y a dormir! Por lo menos ha refrescado un poco, esperamos que mañana no haga mucho calor!

 

Suena el despertador y Noe y yo ya estábamos medio despiertas. Nos cambiamos y vamos a desayunar. Inmortalizan ese momento, y ahí se ven nuestras caras de sueño. 

Voy con el tiempo justo, son 8:15 y la carrera empieza 8:30. No sé cómo me las apaño pero siempre llego justísima. Noelia y Gloria salen más tarde a hacer la media maratón y sale un autobús después.

 





Bajamos al pueblo, y conforme nos acercamos a la salida veo que aquí las chicas tienen un nivel altísimo. Nos llaman una por una (inscritas somos unas 40, pero aquí hay pocas más de 30 si llegan), de las cuales más de la mitad se podrían considerar de "la creme de la creme", pertenecientes a distintas federaciones deportivas.
Foto de rigor, con cara de ilusión y susto, y dan la salida. Como me imaginaba, nos iban a dejar clavadas a 5 ó 6... salieron como si fuera un 10000. 


 
Al salir del pueblo comienza una subida donde las últimas no dudamos en caminar. ¡Con lo que falta! Voy subiendo a mi ritmo, adelantando a algunas participantes, me adelantan otras... pero vamos, por la cola del pelotón, jejeje. Tras esa subida de 1 km (lo sé, porque miré el gps cuando se suavizó), vino una pequeña bajada donde mi pie (el derecho esta vez), celoso por los cuidados que le había dado estos dos últimos meses al izquierdo, decidió darse un buen girón para que le prestara atención. Pero uno de esos que hacen daño, y que sin calentar, fastidian bastante (por no hablar mal). Cojeé unos metros, y fui caminando un rato evaluando el daño. Sólo me venía a la cabeza que la historia se repite, y que no me podía pasar otra vez!! Me duele un poco, no corro del todo bien pero decido continuar. No pienso darme la vuelta nada más empezar!!! Conforme pasan los minutos, caliento y me olvido un poco (me obligo a olvidarme).

Vamos subiendo, pero por tramos que más o menos se puede correr. Hay bastante barro, y en algunos tramos hay que ir sorteándolo (qué raro, por esta zona!!). Hay mucha niebla desde la salida, por lo que no hace mucho calor, pero por la humedad estoy sudando muchísimo! Menos mal que hay avituallamientos cada 5km y yo además llevo encima el energético de limón de 226ers. En el km 7 llegamos al punto más alto (de la primera parte) y empieza la bajada. Antes de empezar a bajar, paro a hacer una foto, menudo sitio más bonito!

En esta bajada, en condiciones normales habría disfrutado, era una bajada chula para correr y dejarse llevar; pero iba con miedo con no volver a torcérmelo... Hasta que llegamos a una zona llana donde unas personas animando me dicen: ale, ahora tienes un buen rato así para descansar. ¿¿Descansar?? ¿¿En llano?? A mí esto me cansa muchísimo!!! Pues sí que tenían razón, pasamos el 2º avituallamiento por el km 10, y llaneamos hasta el km 20, tras pasar Elgorriaga. Qué pesados se me hicieron estos km, aunque el entorno era bonito porque la mayor parte de ellos íbamos corriendo al lado de un río y pasando por algunos pueblos. ¡Pero yo no soy de llano!
Tras pasar el siguiente avituallamiento, comienza la subida. Parece que algo no me ha sentado bien y me noto algo desfallecida y con malestar en el estómago. Me paro un poco, incluso me doy la vuelta para abandonar; pero me digo a mí misma que no, que tiempo hay de sobra (llevo unas 2h30'), Así que media vuelta y a seguir subiendo. Cuando me encuentro un poco mejor, empiezo a trotar un poco, con la mala suerte de volver a girarme el pie. Y aquí es cuando la cabecita y el sentido de la responsabilidad empiezan a aflorar. ¿Y qué pasa si continúo, acabo, y luego no puedo conducir? ¿Cómo volvemos a casa? Mañana hay que trabajar, etc. Y decido en que preguntaré cómo es la bajada desde arriba. Si me dicen que es técnica, no me la juego y abandono en el próximo avituallamiento (km. 25). Y así fue, con dolor y lágrimas otra vez (por qué soy tan llorona?), decido retirarme en ese punto, justo donde la parte más bonita de la carrera empezaba. Justo para tener la excusa perfecta para volver el próximo año (pero creo que haré la media maratón que el recorrido es más bonito, los 10km en llano acabaron conmigo!!!).

Justo el punto donde me retiré, lo más bonito empezaba ahora
Me llevan a Sumbilla y veo a Ana. Me anima y consuela, y me dice unas palabras que no me quito de la cabeza. Quizás el cuerpo me pida descanso, me esté dando señales. Quizás las 100 millas hayan de esperar al 2015... de momento, me pongo hielo que me da la fisio y espero a ver llegar a Gloria y Noelia. 



Ellas llegan exultantes, cansadas pero satisfechas. El recorrido precioso, les ha encantado. Nos duchamos, vamos al camping a desmontar la tienda y comer, y volvemos a subir al coche. Hace menos de 1 día que llegamos, y ya nos estamos yendo. Eso sí, con la mochila cargada de momentos especiales, contentas de haber vivido esta primera edición de la carrera por montaña femenina; y esperando llenar un autobús para volver el año que viene.


Y yo, seguiré dando tiempo al tiempo, intentando no perder la ilusión, y sin dejar de soñar. Después de pasar muchos meses esperando el momento, no salió como esperaba y de momento prefiero vivir el hoy ;)

Fotos de Avernotrail.com, kataverno.com y otras publicadas en redes sociales

miércoles, 27 de agosto de 2014

REFLEXIONES DE UNA CALUROSA TARDE DE VERANO

Creo que en un día tan caluroso como el de hoy, donde a las 20h de la tarde aún no se puede estar fuera (y vivo a 800m de altura, casi en la montaña); y por tanto no voy a salir a correr, es un buen momento para reflexionar tras el intento fallido de las 100 millas.

Todos y todas los que me habéis seguido, supisteis de la decepción y lo que me dolió psicológicamente el esguince de tobillo. Son las reglas de juego y están ahí, cuando sales a correr cualquier día puedes lesionarte y echar al traste (aunque sea temporalmente) tus sueños.

Y eso pasó, justo en el momento del abandono no podía dejar de llorar pensando en cada km recorrido, cada hora de entreno, el sacrificio que había hecho para llegar hasta allí. Un 12 de julio, a las 4 de la mañana finalizó mi sueño. En ese momento me vino todo abajo, necesitaba acabar ese reto para poner un punto y aparte a los entrenos y a mi cuerpo. Necesitaba cumplir ese sueño para seguir planteándome otros, tras un descanso. Pero ahora todo se había trastocado. Encima me tocaba parar por el esguince, no sé por cuanto tiempo. “El año que viene vuelves a venir”, la frase más repetida por todos, y que de corazón agradezco los ánimos. Pero no es tan fácil, preparar una prueba de 166km no es lo mismo que preparar una maratón. Se requiere de tiempo, mucho tiempo; y por motivos laborales no sé si podré disponer. Todo eso se me pasaba por la cabeza entre las 4 y las 7 de la mañana que me acosté, sin dejar de llorar. No lograba dormir, y leyendo los cientos de comentarios en la página de El Sueño de las 100 millas, junto con los mensajes de whatsapp; se me iban acabando las lágrimas...

Así que sobre las 10, me levanté y fui a desayunar con Gorka; animándome a verlo todo desde otro punto de vista, el único que podía verlo en ese momento. Y ya no lloré más, salvo de emoción al ver cruzar la meta el domingo a mi amigo y compañero de aventuras Vicente.

Así que de vuelta a Alcoy, hablando con Kiko, decidí volver a intentarlo este 2014. Me sentía preparada, y no sé cómo estaré de forma el próximo año. Decidimos preparar el Ultra Trail Muntanyes d'Alacant, que justamente sale y finaliza en Alcoy; y que tiene un recorrido de 100 millas. Además, pasando por los picos y montañas de Alicante y por los que tantas veces he corrido: Aitana, Puig Campana, Serreta, Benicadell, Montcabrer... Al no ser una carrera, l@s amig@s que quieran acompañarme algunos km del recorrido, lo podrán hacer. Kiko, amigos y familia me podrán ayudar en los avituallamientos. ¡Y todo al lado de casa! Así que, a espera de ver cómo evoluciona el tobillo, ese va a ser mi nuevo intento de recorrer 166km.

Empecé a correr hace un par de semanas, el tobillo me da algún pinchacito, pero tampoco nada doloroso. Empiezo con unos 10km, 15km, 25... pero lo que noto que me falta es capacidad pulmonar. Cuando empiezo a preocuparme es en el entreno del pasado sábado, en el km 5 no podía seguir el grupo de entreno. Y me agobio, me vienen a la cabeza pensamientos negativos. Respiro para coger aire y veo que no me entra el suficiente. Les  digo que no voy a poder hacer los 30km previstos, pero continuamos. Gracias a que me fueron esperando, terminé los 34km con 1500m de desnivel positivo, pero con malas sensaciones. “Esos entrenos valen por dos o tres”, me animaba Kiko. Y creo que por eso lo acabé. Por eso y porque soy cabezota, como dice Rafa Bichero.

No me he hecho ninguna analítica, pero son los mismos síntomas que tenía en octubre del año pasado, y en aquel momento tenía la ferritina por los suelos. Además, en ambas ocasiones coincide con donaciones de sangre (ahora que la tenía bien, quien me manda a mí regalarla! :P ).

El 7 de septiembre correré la maratón femenina 800 Dukado, en Sumbilla (Navarra). Tengo muchas ganas, pero no sé cómo responderá el cuerpo; espero estar algo recuperada! Y el 26 correré otra maratón cerquita de casa, en Bellús. Según como me encuentre en ambas carreras, haré las 100 millas el 9 de octubre o no; quiero hacerlas al 100%, y no ir arrastrándome. Así que os iré contando y en caso de que vaya adelante el sueño, ya informaré de recorrido y horarios aproximados para que quien quiera acompañarme pueda hacerlo.

Paciencia, entreno y buena alimentación. Espero que pronto bajen las temperaturas, porque con los más de 35ºC de hoy, no se puede hacer nada. Lo que sí que os digo es que la ilusión sigue intacta, ¡el sueño de las 100 millas sigue vivo!

martes, 5 de agosto de 2014

Ehunmilak 2014, cuando el sueño empezó a convertirse en pesadilla

En esta crónica no voy a contar como decidí plantearme este reto/locura, ni todo lo que lo he preparado. Podéis leer cualquier post anterior, ya que desde enero, justo tras retirarme de la GR-10Extrem, todo lo que he hecho deportivamente ha ido encaminado a poder cruzar la meta en la Ehunmilak 2014 y poder cumplir ese sueño, el sueño de las 100 millas. Pero el destino es caprichoso y no quiso que lo cumpliera en Beasain...

Jueves 10 de julio, salgo de viaje hacia Beasain con un grupo de Parotets que me acogieron en su coche (Juan, Paco, Isaac y su mujer). Llegamos tarde, casi a las 23h allí, donde estaba Gorka para recogerme e ir a su casa a Plentzia (a 1 hora), para dormir y descansar. Entre el viaje, cena y charlas; casi a la 1 me acosté.

Viernes 11 de julio, como es costumbre casi todos los días de la semana, a las 6:30 despierta. Pero hoy no!!! Necesito y tengo que dormir más. Así que cierro los ojos con fuerza y me obligo a quedarme en la cama hasta casi las 9. Logro dormir un rato más, menos mal; que me esperan 2 noches en vela! (eso creía).


Tras desayunar, recoger, preparar la mochila... llegamos justos a Beasain a recoger el dorsal. El "paseíllo" para recogerlo ya demuestra lo bien que lo hace esta organización. Varias mesas, y en cada una de ellas te paran para una cosa: recogida de dorsal, toma de datos de teléfono de urgencia, revisión de material, chip, pulserita de todo incluído, vaso y camiseta!! Lo malo es que como iba acompañada de Gorka, me dieron el modelo de hombre; con lo chulas que eran las de chica con tonos fucsia!! :(




Vamos a comer al palacio de Igartza, donde nos encontramos con la expedición alicantina: Vicente Sala (mi compi de la larga), Vicente Llorca, Santi, Fernando... qué buenos recuerdos tengo de la G2H 2011 cuando hicimos el viaje juntos. 


Tras comer, vamos a descansar un poco al coche; intento dormir pero pasa el tren cada dos por tres y es complicado. Además, los nervios desde principios de la semana no me los quito! Empiezo a cambiarme sobre las 16:30, mientras Gorka va a comprar una botella de agua para rellenar el camel back. Suena el teléfono y es de la organización, que quieren hacerme unas preguntitas antes de la salida; jajaja, pues yo encantada os responderé (si tengo la cabeza en el sitio). 


Termino de prepararme la bolsa y vamos hacia la salida. Mier...!!! los bastones! Volvemos a por ellos al coche, menos mal que me he acordado!

Con Hortensia, antes de la salida


De vuelta a la salida, me encuentro a Hortensia, otra valiente (o inconsciente??) que va a salir en busca de las 100 millas. Foto y vamos hacia el "corralillo", junto con Vicente, con el cual intentaré aguantar el máximo de km en carrera.

Con Juan y Paco, "els parotets" que me acogieron en el viaje de ida
Conforme bajamos las escaleras y pisamos la zona de salida, los nervios se van esfumando. Unas preguntas de los speakers, que no me acuerdo ni que respondí; y comienza la cuenta atrás. La salida de la G2H hace 3 años fue emocionante, pero esta vez Vicente y yo teníamos los pelos de punta! Además de un nudo en la garganta de la emoción. No tengo palabras, quien quiera saber lo que se siente, que suba al País Vasco a correr.

El ritmo es alegre, aunque al girar la curva empieza la cuesta arriba. Y seguimos corriendo, a ver quién es el chulo que se para!! Los vítores continúan, las palabras de ánimo... y nadie se pone a caminar! Saludamos al grupo de la G2H que en unas horas empezarán a correr también.



 Por fin salimos de Beasain y la gente empieza a caminar. ¡Lo necesitaba! Y allá que voy a desenroscar mis bastones para ponerlos "a mi altura". Y menudo chasco me llevé cuando vi que uno de ellos estaba pasado de rosca y no había forma de fijarlo. No me pongo negativa, sino que pienso que en el avituallamiento me lo pueden arreglar con algo: alguna cinta, venda, esparadrapo... lo que sea para acabar las 100 millas! Lo malo es que para ello hay que subir buenas pendientes con sólo un bastón.  No hace calor, pero sí muchísima humedad; y tanto Vicente como yo vamos tomando las sales de 226ers para evitar rampas. Y para colmo, sobre las 19h empieza a llover. Primero no nos ponemos el chubasquero, pero después aprieta un poco más y decidimos parar a ponérnoslo. Para que a los 2' deje de llover... en fin, esto parece que va a ser así. Y el terreno está muy embarrado, con bajadas resbaladizas y en la cual, llegando al avituallamiento de Mandubia, pruebo el terreno con una buena "culada". La mochila me amortigua el golpe, porque me doy en la espalda y me asusto un poco. Me levanto, veo que no hay nada grave y continuamos patinando cuesta abajo.

Primer avituallamiento en Mandubia, km 10 en 1h42'. Allí está Gorka y entre él y un voluntario, me arreglaron el bastón; y me lavé las manos, porque estaba de barro hasta las cejas!

Continuamos, camino a Zumarraga; pasando por el monte Izazpi... pufff, cómo me costó llegar allí arriba!! Bajada cómoda, y en poco más de 3h30' llegamos a Zumarraga, segundo avituallamiento. Y entrando al pueblo, viene el momento que marcó el principio del final del sueño. Al bajar un bordillo me giro el pie, llego a notar el "crack" y cojeo unos cuantos pasos. Voy en caliente y, acostumbrada a torcerme los tobillos en casi todos los entrenos que hago por montaña, no le doy más importancia. Entramos al polideportivo donde está el avituallamiento; llego con hambre y aprovecho a comer para coger fuerzas. Me tomo un ibuprofeno para evitar la inflamación del tobillo. Están Gorka, Merche y las hijas de Vicente; y tras unas fotos, salimos para no enfriarnos mucho.

No tardamos en ponernos el frontal; pero de momento no hace falta abrigarse ya que hay un buen tramo de subida, que vamos subiendo cómodamente. Una vez alcanzamos el que parecía el punto más alto, vamos llaneando y subiendo un poco. Llueve y hay niebla; pero hay zonas donde se puede trotar. Vicente va delante, y en una "mala pata" (otra vez), me apoyo con el bastón fuera del camino y me caigo casi un metro más para abajo sobre unas zarzas. No puedo moverme porque igual me caigo más abajo (y no sé qué hay bajo!!!), y además me pincha todo! "Vicenteeeee!!!  ¡Que me he caído!" Y empecé a alumbrar con el frontal para que me encontrara. Me ayudó a salir de allí, y con lágrimas de impotencia y rabia le dije: "La Ehunmilak no va a poder conmigo!" Él me decía que hoy no era mi día; y tenía razón. Desde la salida han salido las cosas fatal, cosas que no me han pasado nunca!! Así que tenía ganas de que fueran las 00h de la noche para cambiar de día, y dejar atrás este fatídico día.

Siguiente avituallamiento, Elosua km. 29 llegamos a las 23h36', con los animadores también allí. Mientras comía, los voluntarios me llenaron el camelback y los bidones. Esta es una de las cosas que recordaba de la G2H, qué atentos!!! Seguimos camino de Madarixa, siguiente avituallamiento. Estamos repartiendo la carrera en tramos cortos de avituallamiento en avituallamiento; y vamos muy bien (quitado de mi mala suerte!). La niebla es densa, y después del susto, no corro casi nada; ya que no se ve más allá de 1 o 2 metros. Tras pasar Madarixa la lluvia aprieta, justo antes de empezar a bajar una zona bastante peligrosa por lo resbaladiza que estaba. 

Primero un tramo de hierba con bastante pendiente, después piedras que resbalan, charcos, barro... ya piso donde sea, no me preocupo de bordearlos. Esta bajada tan irregular, junto con que el efecto del ibuprofeno iba pasando; hizo que al tocar el asfalto (1km hasta el avituallamiento) empezara a dolerme. No pasa nada, en llegar a Azpeitia me tomo otro ibuprofeno; el tobillo no está casi hinchado, por lo que no debe ser nada grave.

Gorka está esperándonos allí, son las 4h40 de la mañana y llevamos 3h de margen respecto al tiempo de corte. Así que optimistas, comemos algo, bebemos y pretendemos salir. Bueno, yo pretendía salir; Vicente podía salir. Los primeros pasos tras levantarme los hice cojeando; pero creo que cuando se caliente un poco dejará de doler. Me ponen reflex en la Cruz Roja y salimos los 3 hacia fuera del pueblo. Voy caminando, esperando calentar. Pero caminando me duele mucho el tobillo, Vicente poco a poco se me va yendo y a mí poco a poco se me viene el mundo abajo... No puedo seguir así, y no dejo de llorar. Berrinche de los buenos, que luego pienso que no era para tanto; pero en aquel momento sí. 6 meses preparando esta prueba, totalmente capacitada para acabarla tanto mentalmente como físicamente (tras las sensaciones al acabar la Emmona), y se tiene que acabar así... Sin cumplir ese sueño de recorrer las 100 millas del País Vasco. 

Tanto la organización como la Cruz Roja se portaron genial conmigo, también visité el hospital de Zumarraga para comprobar que no había nada roto. El sábado estuvimos viendo y animando a corredores, siguiendo a Vicente; y el domingo emocionándome viéndolo cruzar la meta. ¡Qué grande! 

Yo decía antes de la carrera que salvo inclemencias meteorológicas o lesión, iba a acabar esta carrera. Y tuvo que ser por lesión... Ojalá el año que viene pueda volver, pero es un año entero; son muchos km, horas de entreno y sacrificio; y por motivos laborales no sé si podré dedicarme tanto a ello. 

Agradecer de nuevo a voluntarios, Cruz Roja, organización, a Vicente por aguantarme esos más de 50 km de mala suerte, a Kiko por ponérmelo fácil para entrenar, y sobre todo a Gorka por acompañarme ese intenso fin de semana. No quiero dejarme a empresas y amigos que han confiado en mi sueño; aunque no haya podido cumplirlo (aún!!!): Unión Alcoyana, Go - Trail, Running & Triatlon, Trail & Climb y 226ers.

Y sin dejarme a cada un@ de vosotr@s que me anima por facebook, por twitter, por whatsapp, y en persona!! Miles de gracias, hacéis que cada km cueste menos de recorrer! Espero pronto volverme a poner las zapas y seguir corriendo hacia mi sueño!

(Agradecer las fotos de Avernotrail, Santi, Vicente, y Juan).

martes, 8 de julio de 2014

Dudas, sensaciones, emociones, nervios.. Is the final countdown!!!

A 3 días de la carrera, qué voy a sentir!! Pues todo lo que aparece en el título de este post.

Dudas; muchas!!!


La principal es pensar cómo va a reaccionar mi cuerpo a la segunda noche sin dormir. Tal vez me encuentre eufórica (como al acabar la Emmona, que desde que me levanté el sábado hasta que me acosté el domingo transcurrieron más de 40h) y no me pueda dormir ni queriendo! ¿Será aconsejable dormir sobre 1 hora si los tiempos de corte lo permiten? Para dormir, ¿mejor sentado o acostado? En los dos avituallamientos donde hay duchas, ¿es recomendable ducharse? ¿o el cuerpo se relajará demasiado? Cambiarme de ropa sí que tengo claro que lo haré, no es plan de ir 40h con la misma muda, jejejeje.

Alimentación, creo que lo tengo bastante claro. Siempre que no haya problemas de estómago, comer lo más normal posible en los avituallamientos. Cada hora como máximo también suelo meter algo al cuerpo en forma de frutos secos o barritas energéticas naturales (226ers tiene dulces y saladas!). Según el calor y la humedad, cada hora o 2 horas tomaré una pastilla de sal. Incluso mi idea es tomar en Tolosa y Etxegarate recovery (la duda es si tomar el de natillas, que es más espeso; o el de chocolate líquido). Por tanto, este punto lo tengo bastante claro.

Sensaciones... muchísimas!! Incertidumbre las dos semanas que he pasado "tocadilla" de la rodilla, por miedo a dolor desde el principio. Por suerte, el domingo salí a correr y no noté ninguna molestia. Nervios que se manifiestan como hormiguitas en el estómago cada vez que leo algo sobre la Ehunmilak, o veo algún video de la salida. Y emoción, mucha emoción, al imaginarme cruzando la meta. Esa es la imagen que tengo en la cabeza cada vez que en alguna carrera aparecen los pensamientos negativos.





Es mucha la ilusión que he puesto en este reto, mucho el sacrificio y muy duros los entrenos. Mucha la gente que está siguiendo este sueño, incluso mucha gente a la que ni tan siquiera conozco. Mucha la gente que conozco, que quiero y aprecio que están ahí en los buenos y malos momentos: Kiko, que tanto en bici como a pie me ha acompañado muchas veces; que me ha visto sufrir y maldecir algunas cuestas, que siempre me recibe con esa sonrisa tras un duro entreno. Mi familia, que sufre casi más que yo desde la distancia. Amigos y amigas que me animan, que sé que siempre están ahí (incluso mientras están en el hospital dando a luz a su bebé). Gracias, millones de gracias! Miles de millas de gracias!




Y a nivel personal también tengo que agradecer la confianza depositada en mí de otras empresas y proyectos deportivos. Gonzalo Olcina y su equipo de Go - Trail, Running and Triathlon; que cuando le propuse el reto que tenía en mente aceptó encantado. Jesús Sánchez de 226ers, empresa alcoyana que triunfa a nivel mundial con sus productos para deportistas.




Carlos Pascual, estupendo y gran deportista, que con su tienda Trail & Climb han colaborado con este sueño, además de permirme dar una charla sobre mis historietas por las montañas. Nacho Company y la Unión Alcoyana; les presenté mi reto y apostaron por él y por mí. Y al "comando costereta" y al Trail Solidari por... ya se verá por qué ;)



Sólo me queda decir que la suerte está echada, que voy a darlo todo, que sé que hay mucha gente siguiéndome y espero no defraudar a nadie. Que voy con muchísima ilusión a Beasain a intentar cumplir mi sueño, el sueño de las 100 millas. Y que tanto lo cumpla, como si no pudiera cumplirlo, que voy a seguir buscando mis sueños. Os animo a tod@s a ir a por ellos!

miércoles, 25 de junio de 2014

Emmona Ultratrail (14-06-2014)

Si me hubieran dicho a principios de este año que iba a ser finisher de esta prueba, no me lo habría creído. Más que nada porque no pensaba inscribirme, menuda bestialidad!! ¿Tanto desnivel en "solo" 110km? Pero preparando la Ehunmilak y con ganas de ponerme a prueba, no lo dudé en cuanto vi por el FB de la Emmona que quedaban 30 dorsales para los que más prisa se dieran. Y allá que fui, inscrita en 2 minutos y aún flipando con lo que acababa de hacer... Pero me autoconvencía diciéndome a mi misma que iba a ser un gran entreno para las 100 millas.

Viernes 13 de junio, marcho hacia Villena para encontrarme con Miguel Flor y Rai, con quienes compartiré km en carretera y algunos en montaña también. Llegamos por la tarde, recogemos dorsales, asistimos a la charla de nutrición de dos grandes corredores: Teresa Nimes y Arnau Juliá bajo algunas gotas de lluvia.


Posteriormente vamos al briefing de la prueba (que tuvieron que cambiar de sitio por el chaparrón que cayó). Explicación de temas de seguridad, recorrido, previsión meteorológica... por favor que no truene!

Tras la explicación, vamos a la cena que habían preparado por 7 euros. Ensalada de pasta, pechuga de pollo, pan, bebida y de postre sandía y gelatina. Miguel y Rai se dan prisa porque quieren ver el fútbol, y yo me doy prisa para dormirme antes de que lleguen a la habitación (hay rumores de que Rai ronca un poco...).


4:45 de la mañana, suena el despertador y me levanto rápidamente. Llevo un rato medio despierta oyendo por fuera a otros corredores. Desayunamos algo rápido en la habitación, nos cambiamos y vamos hacia la salida. Yo dejo una bolsa con ropa para cambiarme en Planoles, km. 72. Nos acompaña también Juan González, de Mataró. El paseo donde dan la salida está abarrotado de gente, salimos conjuntamente los que hacen el Maratón (que no es maratón, son 48km) y los del Ultra. Se respira ilusión y nervios.


Primeros km corredores, salvo algunas subidas donde en fila de uno vamos pasando. La carrera puede dividirse en 6 km verticales de subida y bajada, aproximadamente. Y el primero lo empezamos pronto, y empezamos fuerte, unos 1300m positivos. A mitad de subida tenemos un avituallamiento con líquido y algo de fruta, yo cojo un poco de sandía (o naranja, no me acuerdo bien) y sigo subiendo. Empieza a salir el sol y las vistas son preciosas! Me encanta correr por aquí!! (Bueno, de momento, caminar, jejeje).
Llegamos a Puig Estela, primera subida vertical superada. Cresteamos un poco por una zona fácil y llega la famosa bajada resbaladiza; con una pendiente importante y llena de hierbas bajas y húmedas. Estoy casi segura que nadie pasó por allí sin caerse ni una vez, yo si no perdí la cuenta lo hice 6 veces... bien, mientras no te hagas daño era divertido.  Todos recordábamos la carrera que hay para coger un queso!



Tras esta parte de más pendiente, llegamos a una pista donde alcanzo a Miguel y ya vamos juntos hasta Pardines; primer avituallamiento sólido.
 

Son casi las 9 de la mañana y tengo algo de hambre y sed: coca-cola, sandwich, membrillo y frutos secos. Hay que coger fuerzas que viene otra buena subida y el calor aprieta. Al salir de Pardines vamos juntos Juan, Rai, Miguel y yo; pero conforme empieza a empinarse el recorrido, cada uno toma su lugar.


Primero pasamos una zona de bosques, donde se está bastante fresquito, pero hace mucha humedad y no dejo de sudar. Bebo sin parar para no deshidratarme, pero empiezo a notarme sin fuerzas. Después salimos a una zona más abierta de prado y con mayor pendiente, y me cuesta mucho subir. Miguel está muy fuerte y va delante. Casi al final de la subida me alcanza Juan pero yo estoy bajo mínimos, necesito llegar al avituallamiento y sentarme un poco a recuperar. Me he encharcado y no me entran alimentos, al igual que me pasó en la Quixote, pero lo malo es que aquí solo llevo 24km... Empiezo a pensar en negativo, acabo de empezar!!! Pronto quito ese pensamiento de la cabeza, ya que parece que llegamos arriba (donde esperaba ver el avituallamiento), pero no está. Juan que va delante me avisa que en una pequeña bajada está, así que ya veo la luz. Llego y Miguel está allí, él ya ha cogido fuerzas. Yo no tengo hambre, sólo quiero sentarme. Me trae coca-cola para recuperar y algo de agua para refrescarme la cara y la nuca. Después de un rato obligo al estómago a comer frutos secos. Llega Rai para coger fuerzas también y una vez estamos algo mejor, continuamos el camino. Miguel y Juan han tirado delante.

El siguiente objetivo es el Coll de la Marrana, siguiente punto de avituallamiento. Para ello, subimos un poco y llaneamos hacia el collado de Tres Pics; me voy encontrando mejor y puedo correr. Bajada hacia el valle de Coma de Vaca (en el refugio estuvimos hace unos años Kiko y yo en verano haciendo una travesía), y después remontamos el valle con la mirada puesta en Bastiments. Por todo el valle vamos casi en fila de uno, el ritmo es cómodo y tampoco es lento, así que voy bien. La última parte hacia el Coll de la Marrana se empina muchísimo y con la ayuda de los bastones voy subiendo bien. Aquí alcanzo a Miguel, y en el collado estamos unos minutos bebiendo y comiendo (unos croissants de chocolate que estaban de muerte). Mientras comemos vemos el Bastiments, con alguna pala de nieve aún a la vista.




Llegamos al pico y aprovechamos para hacernos un selfie, con algo de frío. Control de dorsal, llevamos casi 8 horas de carrera y 37km. A partir de aquí empieza la zona más técnica e impresionante de la carrera. Faltan ojos para ver todo lo que hay alrededor.





Empezamos a crestear hacia el pico del Freser, caminando y trepando con pies de plomo hasta el Pico del Infern (donde nos hacen subir... para nada, vamos, lo que diríamos que es una tontería!). Pero las vistas de allí son una pasada.

 

Tras coronar el Infern el terreno es algo más sencillo, pero hemos tardado más de 1h en recorrer esta zona de poco más de 1 km.
 
Seguimos encadenando picos y collados (Noucreus, Pic de l'Áliga...) y por fin la palabra mágica: ya es todo bajada hacia Nuria!! Y encima pinta muy disfrutona, y eso hago, disfrutar!
Foto de Quim Farrero de la revista Trail

Llego al punto de control en 10:15' (meta de la “Maratón”). 
 

Aquí hay avituallamiento sólido, cojo algo de ensalada de pasta, pan, membrillo, fruta, chocolate... y llamo a Kiko. Le comento que voy bien y con muchas ganas, que voy hacia el Puigmal. Al salir me encuentro con Miguel que acaba de llegar, pero ya me estoy enfriando y prefiero tirar yo.

En este punto disminuyen los participantes, unos por finalizar su maratón, y algún otro por abandono. Por lo que ya somos menos los que enfilamos la dura subida hacia el punto más alto de la carrera. De hecho, en la subida voy completamente sola; y conforme vamos subiendo y el sol va cayendo, hace más frío. Saludan unos voluntarios metidos en una tienda de campaña que no sé cómo aguantó el viento que hacía allí; yo me tuve que poner los guantes y el buff de invierno (la chaqueta hacía rato que la llevaba). Pero mientras no pares, no hay problema. A diferencia del año anterior, no subimos directamente al Puigmal, sino que ya que estamos allí, quieren que conozcamos todos los picos cercanos. Cuando estoy en el primer pico, enciendo el gps para conocer la altitud a la que estoy (lo llevo apagado todo el rato, sólo lo enciendo a ratos o en las subidas). Voy mirando el perfil (que viene en el dorsal) y la altitud que me marca en la chuletilla que me he hecho.

Aún no estoy ni a 2800m, y mirando a mi alrededor veo que el pico más alto está aún bastante lejos. “Jessi, hazte a la idea que ese es el Puigmal; si lo encontramos antes, pues mejor”. Me digo a mí misma, prefiero ponerme en el peor caso, jejeje.
Por fin el Puigmal se ve algo más cerca


Mucha zona de piedras, crestas, algún nevero... Total, que no me equivoco en nada! Tras 3'5 horas desde haber salido de Nuria, y solamente habiendo recorrido 10km, veo la cruz que indica que estamos en el Puigmal y a 3 voluntarios en el control de paso. Una de las voluntarias muy alegre con una florecilla me ofrecía un chupito de cerveza, desde luego, iba a estar fresquita! Se agradece el recibimiento y el ofrecimiento, pero mi cuerpo no está ni para una gota de alcohol! Bajada algo técnica al principio y luego un poco más suave hasta llegar a Fontalba (tardo casi 1 hora en bajar esta zona de casi 1000m negativos). Este avituallamiento está dentro de una carpa, donde los voluntarios se ven obligados a estar aguantándola porque literalmente, se volaba. Tengo hambre (hace 4 horas que comí algo), así que un par de sandwiches y unos cuantos trozos de... tortilla de patata!!! Nunca había comido una que me supiera tan bien! Recién abierta del envasado al vacío, fría, y con mis manos sucias... deliciosa! Hablo con Kiko, llevo desde el km 25 con un ligero dolor de rodilla y no se va; aunque tampoco va a más. Le digo que he decidido que si al llegar a Planoles me duele más (me queda casi otros 1000m de bajada), me quedo allí. No quiero tomar nada que enmascare el dolor, si el cuerpo avisa es por algo, y esta no es mi carrera objetivo. Me dice que hago lo correcto, y que cuando llegue a Planoles le avise. Son unos 10 km, primero llaneamos bastante (con algunas pequeñas subidas), una bajada algo más larga hasta cruzar el río por un puente. Ahora viene un trozo de subida y nos adentramos en una zona boscosa, por lo que me pongo el frontal. Prácticamente voy sola todo el rato, aunque nos vamos alcanzando algunos corredores. Última bajada más larga hasta Planoles, llegamos al pueblo y callejeamos un poco hasta dar con el polideportivo. Bien, ya llevamos 72 km y 17 horas y la rodilla no ha dado más guerra!!

Avituallamiento de Planoles

En este punto de control está la bolsa que he dejado esta mañana con ropa limpia. Voy planificándome antes de llegar. Para no relajarme demasiado, ceno de pie algunas tostadas con tomate, salchichón, membrillo... mientras hablo con Kiko. Le digo que estoy fuerte y con ganas de seguir, y él me apoya desde la distancia; aunque me dice que intente ir con Miguel durante la noche. Los voluntarios y voluntarias en este punto encantadores (no tengo queja en ninguno de los demás, eh?). Me cambio de ropa, lleno bidones, me hago medio café con leche (no había azúcar!!), y tras casi 1 hora allí esperando a ver si llega Miguel, decido salir. En la salida me encuentro con Lluis y su equipo, acaban de llegar. Les pregunto que cómo van, y me dicen que bien; así que me despido hasta el próximo avituallamiento (o antes si me cogen).



En el control antes de salir revisan que llevemos el material mínimo obligatorio, son las 12 de la noche y vamos a subir a una altitud de 2000m, con mucho viento. Yo lo llevo todo, y algo asustada, lo llevo casi todo puesto... qué bestia soy. Empieza una subida por una senda cerrada, muy empinada; y empiezo a sudar de lo lindo. Voy quitándome el buff, los guantes, me abro el goretex... pero me han asustado tanto bajo, que no me atrevo a quitármelo!! Me alcanza un chico, y le digo si quiere pasar; que va mejor que yo. Dice que mejor si vamos juntos, si no me importa, y yo lo agradezco. Hablando y en compañía las horas con frontal pasan más rápidas. Juanlu, que viene muchísimo a entrenar por la zona, así que se lo conoce bastante bien. Tras la fuerte subida del principio, seguimos subiendo ya por prado abierto pero con menos pendiente. El viento pega fuerte y nos abrigamos antes de llegar al punto más alto. Bajada cómoda hacia el refugio de Prats, donde hay otro avituallamiento. Bebemos y comemos algo, y nos alcanza una pareja mixta, con Gemma que también coincidimos en el UT de les Fonts. Al llegar a Campelles empieza otra bajada técnica y resbaladiza que acaba en Ribes de Freser. Son las 4 de la mañana cuando pisamos sus calles y nos encaminamos hacia el pabellón donde está el punto de control (nos perdemos un poco antes de llegar). No tengo hambre, así que me hago un café con leche (aquí sí que había azúcar!!), y Juanlu se toma un caldo. Llegan Lluís y sus amigos, uno de ellos un poco tocado, pero que con un poco de descanso será finisher. Estamos en el km 89, “sólo” faltan 20 km y 1000m de subida. Sin relajarnos demasiado salimos de allí, con ganas de coronar el Taga y correr por sus faldas hacia Sant Joan de les Abadesses. Pero para ello aún habían de pasar unas cuantas horas.

La subida comienza por pista, bastante suave, donde vamos caminando. Casi cuando empieza a amanecer llegamos al prado donde aquí ya no hay piedad y nos lleva hacia la cima lo más directo posible (con la mayor pendiente también, claro). Guardo el frontal, qué alivio!


Las luces del amanecer alrededor dejan unos colores preciosos... es la segunda vez que veo amanecer hoy!!! (claro, para mí he empezado la carrera esta mañana, aunque realmente fue ayer). Conforme ascendemos y se hace más de día el viento es más frío y más fuerte. No saltaba ni corría para que el viento no me llevara, y no es broma; yo hacía fuerza con las piernas hacia el suelo!!! Juanlu va delante avisándome de lo que falta, creo que me dijo que este año ya ha subido unas 12 veces al Taga y aún le faltan unas cuantas más; así que casi lo puede hacer con los ojos cerrados. Una vez llegamos al pico, no se puede ni estar allí y encaramos la bajada.
 
Paramos en una ladera a que Irina nos hiciera una foto (otra campeona) y corriendo hacia el avituallamiento del Coll de Jou, unos 400m más abajo y mucho más resguardado. Son las 7 de la mañana aproximadamente cuando llego. Tengo hambre (qué raro! No he parado de comer!!! jejeje), así que a comer y a seguir corriendo. Poco más de 13 km quedan hasta meta y yo ya llevo las pilas puestas. Primero una bajada por asfalto donde quiero (y puedo) correr, así que me despido de Juanlu que prefiere reservarse para las zonas de senda.

Sigo la carretera y no sé en qué punto las señales se desvían hacia un sendero. No me doy cuenta, así que me extraño de no ver marcas por donde voy. Miro hacia todos los lados y veo que van varias marcas por la izquierda (vienen de atrás). Bajo un margen para coger el sendero y empiezo a seguirlo. Pero no estoy del todo segura que sea por aquí... y equivocarme en los últimos km no me apetece nada!! Dudo en si las marcas serán las de la mañana (realmente las del día anterior), pero intento situarme y creo que por ahí no subimos. Aunque la mente no está del todo lúcida y sigo dudando. “Las marcas tienen reflectante, y en la salida era de día, así que la única razón que hay es que sea por aquí el camino hacia meta”. Me auto-convenzo, pero queda la pequeña duda!! Me paro y miro las huellas de las zapatillas (llegar hasta ese extremo!!!), a ver hacia donde están encaradas. Vale, voy bien. Llego a un punto donde salgo a la carretera para cruzarla y justo pasa un coche. Para, baja la ventanilla y me dice: “vas mal, te has perdido”. Vaya, lo que me faltaba para estar más segura... “pero voy siguiendo las señales!”. Y se las enseño y me dice que continúe, que voy bien. Bueno, pues ya sea lo que sea; pongo el acelerador y lo doy todo bajando. Eso creía yo, que era todo bajada; habían unos cuantos repechones! Con los bastones impulsándome, consigo subir corriendo hasta estos trozos en subida. ¡¡Estoy flipando!! Lo que hace la mente! Paso por el último avituallamiento líquido, y pregunto si hay punto de control de dorsal. Me dicen que no, así que ni paro. Menuda bajada por senda más divertida, estoy disfrutando muchísimo!! Otro tramo de subida y llaneo... No veo nunca Sant Joan!!! Me llama Kiko por teléfono: “Debo de estar a un par de km, ya lo tengo!!!”. Me da ánimos y la enhorabuena y continúo corriendo. Por fin veo el pueblo, llegamos a una especie de vía verde llana, y no paro de correr. Adelanto a algunos corredores que van caminando ¡¡Ya lo tenemos!! les grito. Y sí, ya lo teníamos. Subida por el puente por donde 27h antes habíamos salido y encaramos la meta. Hay poca gente por la calle, pero aplauden con fuerza. Me empiezo a emocionar, y no quiero llorar. Trago saliva. Última curva y cruzo la meta... síiiiii!!!!! Conseguido! 26H58'57''
Sensaciones muy dispares: emoción, tristeza al no ver a nadie conocido en meta, algo de desamparo por parte de la organización... y el wasap que empieza a sonar. La Kuadrilla me estaba siguiendo, Esteban también, Chiqui, Raquel y Lore... llamo a Kiko y le digo que ya estoy aquí!!! Aunque Kiko me dijo luego que ya no estaba tan eufórica como unos km antes de meta, me relajé un poco. Recojo la camiseta y la bolsa, y aparecen Miguel y Rai. Ambos habían terminado su Emmona en Planoles; Miguel por la rodilla y Rai por solidaridad. Me dan la enhorabuena y me acompañan al hostal por si quiero descansar y dormir algo. ¡¡¡Si no tengo sueño!!! Me ducho y vamos a desayunar un zumo, tostadas y un cola-cao (soy incapaz de tomar las butifarres que dan en meta a estas horas).

Recogemos todo el equipaje, cargamos la furgona y vamos hacia la zona de meta a hacerme una foto con el escudo de la Emmona. Ahora sí que hay mucha gente entrando a meta, algunos con los que tanto Rai como Miguel habían compartido km, así que estaban algo desanimados.

Vi que había quedado 6ª de mi categoría y 8ª de la general, así que tras algunas fotos nos subimos de vuelta hacia casa. Por el camino, una chica que entró detrás de mi me avisa de que no recogí el trofeo de 3ª sénior (las 3 primeras se llevaban trofeo de absolutas, y las 3 de detrás el de sénior). Qué rabiaaaaa!!!! Pero contentísima con lo que había conseguido, es algo que me da mucha más seguridad de cara a la Ehunmilak.

Emmona Ultra Trail, 100% recomendable a amantes de la montaña, de la alta montaña. Por lo menos una vez hay que hacerla, pero es durísima. Yo acabé pensando que si volvía era para hacer la maratón, que ya es bastante. Pero ya estoy pensando que repetir no estaría mal... pero en unos años, jejej.

Enhorabuena a la organización, sobre todo en temas de seguridad estuvieron impecables bajo mi punto de vista. Recorrido espectacular (seguro que no se quedó ninguna cima por subir???), y duro; que parece que es lo que busquemos. Los voluntarios también estuvieron de 10, muy atentos y expuestos a las condiciones climatológicas de viento y frío, que aguantaron con humor. Y por último, felicitar a cada uno de los participantes que estaban en la salida de esta prueba, tanto de la maratón como de la Ultra. Tela, tela...

(Fotos de Miguel Flor, Juanlu Morales, Revista Trail, NacioMuntanya.cat, elnou.cat y Sportfoto)